05 febrero 2010

Aliñando, que es gerundio

Hola,

Será porque en medio de la tormenta encontré refugio que me ha dado por reír. Por pensar que no todo es tan malo, por disfrutar de cada ocasión que se brinda de compartir con gente que vale la pena, por olvidar aquello que amarga la existencia y a aquellos que contribuyen a amargarla... Por echarle un poco de humor a la vida, por reírme hasta de mi propia sombra, por acabar de aniquilar ese miedo escénico que hace tiempo que empezó a desvanecerse, por no dejarme llevar tanto por los prejuicios, por dar la bienvenida a todo aquello que dé pie a un cachondeo bien entendido...

No todo es ahora mismo maravilloso; de hecho hay algo susceptible de acabar mal a corto plazo aunque espero que no sea así, aunque no puedo hacer nada por mejorarlo porque, por desgracia, no depende de mí. Pero por mi parte, me vuelvo a alegrar de ver que muchas cosas están mejor que hace unos meses, y el pensar que en buena medida es gracias a que no me quedé quieto tras el hostión me hace sentirme más fuerte. Más fuerte y, al mismo tiempo, más sereno. Aunque ahora que lo pienso... ¿más sereno? No, sino más animado y seguro de mí mismo.

Las circunstancias me han brindado una botella de intenso aceite de oliva y un salero, y con ellos doy sabor a este momento. Me sigo sabiendo afortunado ante el actual panorama. Nada es eterno, y esta euforia se desvanecerá como otras que antes vinieron, pero mientras dure, a seguir aliñándola.

No se me ocurre mejor ilustración que ésta para describir todo esto de manera gráfica. No es una apología de la violencia, porque los puñetazos sólo deben servir para quitarse de en medio lo malo, todas esas ingratitudes que, por difíciles que pongan las cosas, no hay que consentir que lleven a la derrota:





También dejo esta noche un videoclip. Ya que estamos de cachondeo, vamos a elevar un poco el nivel de guasa. Esta canción me pone de muy buen humor y me transmite mucha energía, además de invitarme a hacer simple y llanamente el chorra. No hubiera estado mal la pieza como estandarte pieldetórico en Eurovisión en 2008, pero la factoría Buenafuente y su Chiki-chiki se cruzaron por en medio. En cualquier caso, esta canción se popularizó, que es lo importante. Si os animáis, nos damos unos bailoteos. Y lo de la "revolución sexual"... todo es cuestión de hablarlo.

Hale, aquí tenéis a La Casa Azul y su anima mater Guille Milkyway. Espero que os guste... y si no, siempre estáis a tiempo de detener la reproducción del vídeo.





Saludos al personal.

Noche del 5 de febrero de 2010

31 enero 2010

Puede parecer un ramalazo masoca, pero tiene su explicación

Hola,

Puede decirse que ha terminado el primer mes de 2010. Otros 31 días que no volverán, pero que de ningún modo puedo decir que han sido malgastados. No puedo quejarme de cómo ha empezado este año. Firmaría ahora mismo para que el resto del ejercicio siguera la misma tónica, con una dosis de buenas noticias nada despreciable (y además repartidas por el calendario) y con los pequeños contratiempos bien asimilados como gajes de la cotidianeidad. Lo firmaría como he firmado otras cosas este mes, pero no puedo. No tengo más remedio que conformarme con mantenerme en pie sobre la tabla mientras pueda, aprovechando mientras tanto cada instante. Y por lo que venga luego, ya habrá tiempo de preocuparse.

A lo mejor suena extraño que encuentro un lado positivo a tener que salir de casa a las 10.30 de la mañana sabiendo que a lo mejor no vuelvo hasta la medianoche, a tener que comer fuera con el consiguiente gasto, a no poder echar ni los 20 minutitos de siesta de rigor, a tener una considerable carga de trabajo, a ir tan desbordado que hasta se me olvida dar una contestación a los comentarios que amables visitantes van dejando aquí, a sentir los nervios y la presión... Sí, a lo mejor todo eso suena muy raro. A lo mejor hay quien piensa que estoy majareta o que me mola que me zurren con látigos de cuero. Esto último ya lo desmiento de forma tajante, y lo primero... hombre, un poco sí se me va la chaveta, pero creo que en la justa medida como para tomarse la vida con un poquito de humor.

Tengo diversos motivos para sentirme satisfecho en este preciso instante, cuando el mes de enero de 2010 empieza a formar parte del pasado. Y uno de ellos el hecho de sentir estrés. Sí, puede parecer un arranque de masoquismo, pero tiene la mayor lógica del mundo. Hay tantas contrapartidas positivas...

Al mismo tiempo, clarean algunas ideas. Ya sé dónde no quiero vivir, y en qué lugar sí qusiera tener algún día mi propio espacio.

Hoy sí me marcho con un videoclip. La canción, aparte de gustarme, me trae gratos y recientes recuerdos: los de una noche jaranera por Alicante con varios compañeros con los que me ufano de decir que hay más relación que la meramente laboral. Aquí están The Killers y Mr. Brightside:





Saludos al personal.

Agonía del 31 de enero de 2010

22 enero 2010

36 horas a cubierto

Hola,

El temporal dura ya más de un año y, lejos de amainar, sigue cobrando fuerza. Arrecia la tempestad y poco a poco va socavando los cimientos de todo y, con ellos, va debilitando a quienes todavía logran mantenerse en pie. Pero incluso en estas circunstancias que sólo invitan al pesimismo, aún sigue habiendo un rayo de luz en el horizonte.

No me estoy refiriendo a dramáticas catástrofes naturales como la que acaba de ocurrir en tan castigado rincón del planeta, sino a un mal de esta sociedad pretenciosamente moderna y civilizada. Una maldita minucia en comparación con aquello, pero de cualquier forma amargo para quienes viven inmersos en el problema. La gallina de los huevos de oro reventó del hartazgo y, de inmediato, la carroña usurera se abalanzó a recoger los restos. Y una vez se hicieron con todo ello, se apresuraron a sellar el depósito.

Sin suministros, la sequía se extendió. Las piedras cuarteadas pronto empezaron a rodar barranco abajo, aplastando cuanto encontraron a su paso y arrastrando más y más tierra. Luego, de repente, comenzó a diluviar, justo cuando no tocaba. Las torrenteras se desbocaron y se llevaron por delante todo cuanto su furia encontró. Y nadie que pudiera echó una mano.

La corriente de la rambla también me llevó, pero pude asirme a unas ramas antes de dejar de oponer resistencia. Eran finas, pero consistentes, así que me agarré con fuerza a ellas. Traté de remontarlas, y pronto vi que se hacían más gruesas, hasta alcanzar la envergadura y solidez de un amplio y vigoroso tronco. A través de él logré llegar a tierra firme, y observé su cara posterior.

Tenía un agujero, parcialmente cubierto por la maleza. La aparté y vi que el interior estaba hueco, que podía intentar entrar, así que me decidí a ello. Dentro no se sentían lluvias ni deslizamientos de tierra, sólo una absoluta calma. Era fantástico. Algún día tendría que salir, pero ¿qué más daba? Mientras estuviera allí, me sentiría seguro, y eso era lo que me importaba.

Salí de dentro de aquel tronco, para cuando hubo un claro entre las tormentas. Vagué durante un tiempo, pero no mucho. No contaba con que al poco me ofrecieran cobijarme dentro de otro tronco. Era un tronco con dueño, pero ahora él no se encontraba allí porque otras circunstancias se lo impedían, así que me dijeron que podría resguardarme en ese lugar hasta su vuelta.

Mientras tantos otros siguen siendo arrastrados por la corriente sin piedad, poder estar a cubierto durante 36 horas a la semana me parece una inmensa fortuna, así que tengo motivos sobrados para alegrarme de este momento.

Saludos al personal.

Noche del 22 de enero de 2010

19 enero 2010

Fuera de control

Hola,

Lo que hoy quiero comentar está directamente relacionado con mi rutina laboral. Este pasado domingo, 17 de enero, me tocó asistir a la apertura oficial de una actividad denominada Ciclovía, promovida por el Ayuntamiento de Alicante y consistente en el cierre al tráfico de las avenidas del frente marítimo de la ciudad los domingos por la mañana, para que puedan ser utilizadas por peatones y, sobre todo, ciclistas. El periódico realizaba una gran cobertura del evento, así que allá fuimos otra redactora y yo, junto con un fotógrafo.

La apertura oficial de la cita lúdica iba a correr a cargo de la alcaldesa de Alicante y del ciclista Alberto Contador, bicampeón del Tour de Francia y uno de los ídolos deportivos por excelencia en España en este momento (y de una forma más que bien merecida, considero), con lo cual se esperaba la asistencia de muchas personas al acto. Y efectivamente, así fue, de lo cual me alegro. Además, me parece una buena iniciativa, a la que deseo continuidad. Sin embargo, hay algo que me llamó la atención, y que quería comentar. Me refiero a la actitud casi irracional que tiene a veces la gente cuando tiene delante a personas de relevancia pública, llámensele conocidas, llámensele famosas por un motivo u otro.

Alberto Contador cortó la cinta inaugural con la alcaldesa y ambos dieron después sendos pistoletazos de salida simbólicos. E, instantes después, el ciclista fue casi literalmente asaltado por una muchedumbre que quería conseguir a toda costa una foto con él, o un autógrafo suyo. No sabría decir las fotos que Contador pudo llegar a hacerse en apenas 30 segundos, o los maillots que pudo firmar sin dar prácticamente abasto. Los periodistas que estábamos allí quisimos pillarle algunas declaraciones, pero sólo lo consiguieron los compañeros de la televisión autonómica y a duras penas, entre los empujones de la multitud. Lo habitual en estos casos es que, cuando un personaje hable a una cámara, los demás se sitúen cerca con sus micrófonos y cámaras, grabadoras o libretas para tomar también esas palabras. Pero esta vez a mí me fue totalmente imposible.

Debía tener a Contador a apenas medio metro de distancia, atendiendo como podía a los medios de comunicación, pero en medio había una marea humana que no cesaba los empujones y que, en cualquier caso, impedía que me enterara de lo que decía el deportista con el vocerío. Me pregunté en ese momento por qué narices un montón de gente estaba que poco menos que se arreaba hostias con tal de sacar una foto de Contador hablando a la cámara de televisión. No eran reporteros gráficos, no les hubiera costado nada esperar unos segundos. Pero no; querían sacar la foto de Contador hablando a la tele. Y otros, dándose codazos por aparecer en el plano de la cámara. Y los de atrás, protestando porque "esa gente de ahí en medio" no se apartaba...

He de decir que esos instantes fueron el único inconveniente que sentí en toda una mañana de trabajo, que por lo demás resultó de lo más agradable e incluso con momentos francamente distendidos, casi divertidos. Pero la imagen de la muchedumbre agolpándose hasta casi acosar a un personaje famoso e impidiendo con su frenesí el trabajo de los medios de comunicación me hizo darle vueltas a la cabeza. ¿Por qué muchas personas parecen perder el control de sí mismas en estas situaciones? ¿Qué impulso hace sentir la necesidad imperiosa de acercarse a alguien que no nos conoce de nada (y a quien tampoco conocemos, por más que lo tengamos visto en televisión, prensa o internet) e implorarle que nos dedique unos pocos segundos de su tiempo?

En el caso de Alberto Contador, diría que lo que lleva a hacer eso es una muy merecida idolatría. Me incluyo entre los que admiran al ciclista de Pinto, por la afición a seguir ese deporte (que no a practicarlo) desde hace mucho tiempo, el esfuerzo que conlleva y la imagen que transmite el propio Contador. Da la sensación de ser una persona noble, en el sentido más honesto y humano de la palabra, y creo que eso contribuye a ganarse a la gente (y vuelvo a incluirme entre quienes lo admiran por ello). También da la sensación, no obstante, de ser una persona bastante tímida, que es bien consciente de las consecuencias que tiene ser una estrella del deporte mundial en cuanto a pérdida de anonimato y trata de vivir con ello, pero que aún así no le gustan y por eso trata de huir de esas situaciones.

Todas estas impresiones se me reafirmaron ante lo que vi el domingo. Contador no daba en absoluto imagen de estrella endiosada, sino todo lo contrario; en las breves palabras que dio en el acto de inauguración transmitía cercanía y una espontánea cordialidad. Luego no tuvo reparos en atender a todo aquel que se lo solicitó en medio de la locura (o que lo pilló por banda sin cortarse un pelo, directamente), aunque se le veía muy agobiado con la situación. Y apenas estuvo unos minutos allí; se marchó enseguida a Calp, donde está estos días concentrado con su equipo. Tuve la sensación de que quería desaparecer de allí cuanto antes, porque la avalancha de admiradores lo apabullaba.

Ni yo ni mi compañera tuvimos oportunidad de hablar directamente con Alberto Contador. Si yo la hubiera tenido, después de hacerle las preguntas oportunas para la realización de mi trabajo, le hubiera preguntado: "Y ahora, algo más personal, y si no quieres no me respondas: ¿Cómo llevas la fama, el hecho de salir a la calle y te reconozca todo el mundo, que todo el mundo te diga que te admira? ¿Te cansa, te agobia?" Son preguntas que hubiera hecho por mera curiosidad, y cuyas respuestas me hubiera guardado para mí o, como mucho, para comentarlas en alguna conversación con amigos o compañeros de trabajo. Me hubiera gustado tener la oportunidad de ganarme un mínimo de confianza de Alberto Contador en una breve entrevista. Me hubiera gustado poder corroborar todas las buenas impresiones que tengo sobre él.

Mi irracionalidad, que existe como cierta ciudad aragonesa, no suele manifestarse cuando me encuentro delante de algún personaje famoso. Mi trabajo me ha permitido ya coincidir con bastantes personas con relevancia pública por una u otra razón, algo que a lo mejor también ayuda a que la irracionalidad no se me manifieste de esa forma, como sí les ocurre a otros (igual que mi irracionalidad se manifiesta en otras situaciones en las que a ellos no). O tal vez es que, al igual que otras personas se dan por satisfechas con una foto o un autógrafo, yo tengo suficiente con un intercambio de preguntas y respuestas, y sin necesidad de exteriorizar tanto una admiración que, eso sí, también es intensa.

En esta jornada dominical para el uso de la bicicleta, no hubo más fuera de control que la pasión de muchos asistentes por Alberto Contador. Ignoro la imagen que se llevaría de Alicante, aunque espero que comprendiera que hay mucha gente que lo admira hasta límites desmedidos. No hubiera estado de más un poco de contención por parte de los más enfervorecidos, pero al mismo tiempo pienso que así se demostró que todavía hay muchas personas que alaban en muy alto grado el esfuerzo de los demás. Y ahí, aunque no lo exteriorice de la misma forma, sí me incluyo.

Ya que hablamos hoy de ciclismo, el videoclip para cerrar la entrada no podía ser otro que el de No tengo tiempo, de Azul y Negro. El paleolítico del technopop español, un dúo adelantado a su tiempo que tanto hizo bailotear a quienes por aquella época ya tenían edad de frecuentar discotecas y otros tugurios del vivir jaranero... Esta canción, tan indisolublemente asociada al ciclismo, fue sintonía de la Vuelta a España de 1983, que fue precisamente la primera que pudo vivir Alberto Contador, nacido en diciembre del año anterior. Aunque de ésa el podrá acordarse tanto como yo de la de 1981 o 1982, no sé bien, en que mis padres me llevaron a verla pasar por La Carrasqueta y se puso a llover... Eso dicen ellos, porque yo no lo recuerdo, vaya (lógico, por otra parte).

Hale, el vídeo de Azul y Negro:





Saludos al personal.

Noche del 19 de enero de 2010

12 enero 2010

¡A la salud de todos!

Hola,

Esta entrada la quiero dedicar a muchas personas:

- A mis padres, por comprender mis caprichos de Peter Pan treintañero y ofrecerse a acompañarme hasta Villena en una fría mañana de enero para luego traerse mi coche.
- Al señor que acababa de despedirse de unos familiares en la estación de Villena y que, al ver que mis cosas quedaban desparramadas por las escaleras del paso inferior entre andenes después de darme un buen porrazo, me ayudó a recogerlas.
- Al interventor del tren que, al percatarse de que había un viajero a punto de quedarse en tierra, hizo señas al maquinista para que no reemprendiera la marcha aún.
- A la mujer que, al ver a mis padres varados en el aparcamiento de la estación porque no aparecían las llaves del coche, se ofreció a prestarles ayuda.
- Al Jefe de Estación de Villena, que al enterarse de lo que ocurría se ofreció a llamar a un taxi y a que, en tanto que llegaba, mis padres lo esperaran dentro de su oficina, resguardados del frío.
- A todo el personal del tren que, después de explicarles que me había llevado las llaves de mi coche y mis padres estaban tirados en Villena, se ofreció a ayudarme y hacer que las llaves regresaran a Villena en otro tren.
- A todo el personal de Renfe y Adif que hizo posible que llegáramos a Madrid sin más contratiempo que el de ir desde Caudete a Moixent, para luego volver hasta La Encina. Por la profesionalidad de realizar su trabajo en las duras condiciones climatológicas de la jornada.
- Al taxista que llevó a mis padres a Ibi y luego de vuelta a Villena con las llaves de repuesto de mi coche en medio de una nevada, asumiendo así un riesgo que no tenía necesidad de afrontar.
- A Miguel, a Esther, a Roberto, a Antonio, a Fede y a sus amigos, por su compañía. Por los reencuentros, por la amistad y por todo lo que ello conlleva. Por el calor que los buenos ratos dan en mitad del frío.
- Al personal de Atención al Cliente y de las taquillas de la estación de Madrid-Puerta de Atocha, por su amabilidad y las facilidades que me dieron para anular mi billete y cambiarlo por otro ante el retraso que iba acumulando mi tren en su camino de Gijón a Madrid, y previendo que se me harían unas horas intempestivas para llegar a Villena.
- A Mari Carmen y Pedro, por su compañía, su amistad y, por encima de todo, su hospitalidad. Por ofrecerme su casa y hacer que un contratiempo se convirtiera en una agradable prolongación de estas pequeñas vacaciones.
- A todo el personal de Renfe y Adif que, una vez más, se esmeraron para que el servicio ferroviario funcionara de la mejor manera posible en un lunes con tanta o más nieve que el viernes anterior.

A toda la buena gente, las infinitas gracias por contribuir a que estos tres días en Madrid, que al final fueron cuatro, fueran dignos de recordar, y a que todos los contratiempos no resultaran ser más que meras anécdotas.

Que nos quiten a todos lo nevao y... ¡¡Salud!!

No sé si el vídeo de hoy gustará al personal, pero ya que este dúo es de Madrid y que la canción hace de alguna forma referencia al frío, ahí va esta actuación de Pereza en el programa No disparen al pianista, interpretando Estrella polar:




Saludos al personal.

Noche del 12 de enero de 2010

07 enero 2010

El peligro de la burbuja

Hola,

Debería estar alegre en esta primera entrada de 2010. Tengo por delante tres días libres que he decidido invertir en unas pequeñas vacaciones. Sin embargo, la contrariedad se apodera de mí en estos últimos minutos del 7 de enero. Hace un tiempo de perros, y peor aún pinta para mañana; el dinero no me sobra precisamente; y la agenda está cubierta sólo de forma parcial. Expectativas limitadas, pues, pero al mismo tiempo el mantenimiento de los planes, porque la máxima aspiración siempre es ver colmadas las ilusiones, y para ello hay, cuanto menos, que intentar alcanzarlas.

Este ligero desencanto y sus efectos secundarios, no obstante, me han llevado a darle vueltas a otra cuestión; puede que ante determinadas cuestiones me esté comportando como un adolescente. O peor aún, como un crío pequeño. Mojigato y con patas de gallo ya. En fin... Tal vez, si afrontara con algo más de madurez esos asuntos, todo me iría mejor. Entre otras cosas, me comería menos la cabeza. Pero es que no avanzo. Sigo dentro de la burbuja, en la que todo es maravilloso, y me entrego a la situación. Pero llega un momento en que la burbuja estalla, bien porque otra persona la revienta a traición, bien con un reventón involuntario, o bien porque por sí sola se desvanece. Cuando ocurre esto último, no me suele pillar desprevenido. Y, por supuesto que, cuando es el segundo caso, me lo tomo mucho mejor.

De todas formas, aunque quien haga estallar la burbuja lleve a cabo la acción de manera inconsciente, como no te lo esperas, el testarazo que te arreas es tremendo. Y, en estos casos, el único culpable es uno mismo, por esperar más de lo debido. Has vivido feliz en tu mundo y, de golpe, se te ha caído la coraza. Puede ser incluso que te hayas quedado en bolas, haciendo el ridículo a la vista de todos. Los más crueles se echan a reír mientras tú te mueres de la vergüenza, antes de salir escopeteado. Pero no puedes echarle la culpa a nadie; es sólo tuya, por haberte alimentado de las vanidades que no debías.

30 años y no aprendo, entre las que me meten dobladas y las que me como yo solito, oye... Me siento un poco como el título de esta canción, aunque la causa pueda no ser la misma. Una de las pocas cosas que me han gustado de todo lo que ha salido en España en el último lustro, si exceptuamos la música indie, y no me importa en absoluto reconocerlo.




Ah, y el verdadero invierno empieza el día 12...

Saludos al personal.

Noche del 7 de enero de 2010

31 diciembre 2009

Hasta no más ver pero sí recordarte, 2009

Hola,

He estado dándole vueltas a qué tipo de entrada escribir para acabar el año; que si una parrafada, que si una colección de imágenes de estos doce meses... Y al final he optado por publicar la imagen de felicitación que envié a mis contactos de correo electrónico, porque creo que resume de manera fidedigna todo lo que pudiera querer decir:



El año 2009 termina con más incertidumbre de lo que empezó, en diversos sentidos, y ha tenido algún que otro sinsabor. Sin embargo, no puedo decir que haya sido un mal año en términos generales. Ha habido muchas cosas positivas, y prefiero quedarme con ellas. Tal vez esté siempre divagando acerca de lo mismo, pero es que no creo que esté de más el ser optimista, ni que sea como consejo a uno mismo. La eterna historia de volverte a levantar cuando te caes de bruces: una obviedad mil veces sabida, pero no por ello menos certera.

Se va 2009 y no volverá, como todos los años anteriores, pero, como decía en el título, sí se recordarán muchas cosas de él. Y, ni mucho menos, todas serán malas. Me voy a intentar celebrar de la mejor forma posible la llegada de 2010, pero me despido del año como merece, con una gran despedida, aunque sea con una canción que no es de 2009 sino algo anterior. Por cierto, que es de agradecer que TV3, la televisión catalana que tanto añoro no poder ver desde hace algún tiempo, permita que los vídeos que sube a Youtube se puedan insertar en otras páginas. Aquí va una actuación de Pastora en el programa El Club; riguroso play-back, como no podía ser de otra forma, pero con Dolo Beltrán haciéndolo lo mejor que sabe:




Hale, saludos al personal y feliz entrada en 2010.

Llega la noche del 31 de diciembre de 2009