Ahora que 2006 va apurando sus últimas horas, creo que nada mejor que vplver a sentarme frente al ordenador para hacerle un breve y sencillo homenaje al año que termina y desear a todo el personal que 2007 les vaya, como mínimo, algo mejor. Y como ya de por sí espero que os haya ido bien, confiemos en que la vida siga sonriendo, ni que sea de forma levísima. Lo dicho, aquí estoy, en plan mensaje institucional, gato en brazos (ya era hora de presentarlo en sociedad, tanto que hablo de él), aunque yo sólo soy, si acaso, presidente de la República Independiente de Mi Casa, pese a no haber ido nunca a un Ikea. De todas formas, el 31 de diciembre es fecha de discursos institucionales de presidentes autonómicos, y aunque yo no voté a Francisco Camps para que fuera elegido jefe de la Generalitat Valenciana, sí lo considero mi representante legítimo. Entre otras cosas, no es nadie que reúna determinados privilegios por derecho de cuna, y sí alguien a quien, en hipotéticas circunstancias, podría terminar llamando Paco, de la misma forma que no me siento gobernado, a nivel local, por "la señora alcaldesa", sino por simplemente Mayte (aunque tampoco la voté y ella es consciente de ello, jejejeje...).
Termina 2006 sin que determinados aspectos de mi vida hayan variado sustancialmente, lo cual tiene su lado positivo y también su vertiente negativa. De todas formas, me quedaré con otras cosas, como los viajes a Barcelona (marzo), Madrid y Guadalajara (mayo), el Vendrell (julio), Vélez Rubio (septiembre), el más fugaz a Murcia, que tan bien vino (octubre), y el más reciente de Logroño (noviembre), mi primera road-movie personal. Y además de eso, episodios como las Fiestas de Ibi o la concesión del premio literario en Aspe, entre otros muchos que también merecerían ser destacados y que ahora mismo no acuden a mi mente. Año que también acaba con un afortunado pequeño cambio laboral, sintiéndome de momento bastante cómodo con mi nueva ubicación. La actualidad ha venido movida estos últimos días de 2006 por la zona, lo cual me ha beneficiado al darme bastante más trabajo.
Días también en los que he asumido plenas funciones de mi papel de tío, al llevarme por primera vez de excursión al mayor de mis sobrinos-pequeñas fieras, a que viera los pescaítos de l'Oceanogràfic de Valencia, una de las pocas obras faraónicas llevadas a cabo por mi gobierno autonómico en la que creo que el dinero de 4.800.000 valencianos no se ha tirado a la basura, sino que se ha invertido en algo de provecho. Ya podría haberse puesto el mismo empeño en, por ejemplo, firmar un convenio con el Ministerio de Fomento para el mantenimiento de la línea ferroviaria Xàtiva-Alcoy en condiciones aceptables. Volví a utilizar el único y entrañable tren de mi comarca para llevar a mi sobrino (y a su papá, mi hermano favorito... obviamente) a Valencia, sufriendo otra vez sus bandazos, que esta vez sobrepasaron en algún momento lo puramente cómico. De vergüenza que ninguna administración pública ponga un céntimo de euro en tan necesario, práctico y poco contaminante medio de transporte público.
Desde su escaño en el Parlamento Europeo, Enrique Barón no sabrá que me acuerdo de él casi cada día, y no para bien. Por cierto, en este 2006 también he tenido la oportunidad de ver al ex ministro socialista de Transportes que, el 30 de septiembre de 1984, decidió que la mitad de la red ferroviaria española no era rentable y debía desaparecer. Mi encuentro con él fue durante el Foro Internacional de las Juventudes Socialistas que se organizó en verano en la Universidad de Alicante, al cual acudí para su cobertura informativa. La situación no se presetaba a recriminarle su política ferroviaria, hablando sempiternamente de esa gran chorrada llamada Alianza de Civilizaciones. ¡Ay, Zapatero, que te han dejado en bragas con lo que ocurrió ayer! Tocará comenzar con incertidumbre 2007 por culpa de los mismos energúmenos de siempre, lanzados al cuello de gobernantes demasiado pusilánimes, a su vez acosados por otras aves carroñeras en su día también atenazadas.
Pero en este momento prefiero no ponerme pesimista. Un 31 de diciembre es preferible mantener cierta ilusión por lo venidero, aunque sea un estúpido consuelo. De momento, yo ya me he colocado la ropa interior roja, bueno, más bien grana, aunque dudo que alguien más que yo la vea, para no variar. 2006 acaba tan a dos velas como 2005, aunque seguiremos confiando en que el futuro traiga nuevos aires. Por ejemplo, a ver si Correos me pudiera dar una buena noticia en los primeros días del año, en estos tiempos en que lo mejor que se puede recibir por carta es una citación judicial. Dudo que eso pase, pero por lo menos, el paso que yo tenía que dar ya lo he dado, ahora no depende de mí el curso de los acontecimientos.
Decía que la ropa interior que llevo en este preciso instante, cuando el sol se pone por última vez en 2006, es rojiza como manda la tradición, aunque anoche estuvo a punto de acabar también de ese color de forma involuntaria. Menudo reventón de narices en el momento más inoportuno, en el Barrio de Alicante, con la siempre agradable compañía de Robert l'almoiner, su amigo César y Carles y Cristóbal, otros dos saforencs a los que hasta ayer no conocía. Justo antes de entrar en el mítico El Coscorrón, de mi napia comenzó a brotar sangre. Aquello sí que era la Font Roja y no el santuario donde se venera a la patrona de Alcoy. Media hora echando sangre sin parar, con uno de los amigos de Robert teniendo que pedir pañuelos a un grupo de mozas transeúntes (gracias por dárselos, majas, y gracias a ti, Cristóbal, por si tampoco te vuelvo a ver nunca) y ofrenciendo un espectáculo más que bonito en una de las zonas más transitadas de Alicante un sábado por la noche. Total, para que cuando se cortara la hemorragia los coleguis de Gandia dijeran que estaban cansados y que se volvían a Crevillent, donde pernoctaban. Por lo menos, no se me volvió a reventar la nariz de camino a casa, que si no, a ver cómo me las apaño para conducir. Pero vamos, bien que contribuyó a fastidiarme un sábado que había sido bastante estresante en el aspecto laboral.
Imagino que esta Nochevieja no será muy movidita. Al contrario, tiene pinta de ser bastante tranquila. Hace ya 10 años de otra que no lo fue tanto, y de la que ya hablé por encima en otra ocasión. Tampoco me extenderé demasiado ahora, salvo decir que aún la recuerdo como la mejor Nochevieja vivida hasta ahora. Era una gozada poder disponer de vez en cuando de aquel piso para hacer fiestas, aunque imagino que Ana se las vería putas para que su tío, actualmente ya fallecido, le dejara las llaves. Guardo muchas fotos de ese fin de año, ésta es una de ellas, aunque no he sido yo quien ha escaneado la imagen, sino Paco, de la misma forma que Alicia escaneó la que mostré el otro día. En una de las instantáneas puede leerse, escrito con pintalabios en un espejo, "¡Feliz 1997!". 1997, 1998, 1999, 2000, 2001, 2002, 2003, 2004, 2005, 2006, y ahora ya viene 2007. Cómo pasa el tiempo, cómo vamos sumando años y asumiendo otras funciones y responsabilidades. Cómo va quedando gente atrás y van llegando otros, aunque siempre hay quien se mantiene firme en la primera página, como si fuera el protagonista de una larga novela. La novela de la vida, se podría decir.
A aquella fiesta de bienvenida a 1997 acudieron, o acudimos, todos los que están en esta otra foto, tomada en los primeros instantes de 2005, con la sola excepción del chico de pelo largo que hay más a la derecha, Jose, quien empezaba esa noche una relación con Nieves, la chica que hay a su lado. Esto fue en la plaza del Ayuntamiento de Alicante, un lugar que no mucho tiene que envidiar a la madrileña Puerta del Sol para despedir un año. Esta noche toca volver a esa misma ciudad, aunque la cosa será más hogareña. Estaremos los otros cuatro que aparecen en esta imagen: Alicia, Juanjo, Israel y yo. Los mismos que ya celebramos juntos la llegada de 1997, algo que indica que todo lo bueno siempre queda. Así que, lo que suelo decir, que dure, que dure y el tiempo no le haga mella.
Nada más por este año. Espero en 2007 seguir poniendo aquí pequeñas pinceladas de mis paranoias mentales, y que los escasos lectores, que me consta que los hay, se mantengan fieles, aunque no se prodiguen en exceso con comentarios sobre lo que aquí se publica.
SALUT, REPÚBLICA I GLÒRIA PER AL 2007. BON ANY PER A TOTS!




