Hola,
Como el título de esta entrada me ha dejado un artículo que he leído hoy en el Magazine, el dominical que edita La Vanguardia y que se distribuye con un buen número de periódicos de todo el país, entre ellos el que trabajo yo. El artículo en cuestión era un reportaje sobre el final de la vista del juicio por los atentados de Madrid del 11 de marzo de 2004. "Otro más", podría pensar alguien. "Otro más", reconozco que he pensado yo al hojear (y ojear) la revista. Pero no me ha pasado tan desapercibido como me imaginaba.
Trataba fundamentalmente de cómo afrontan su propia situación las víctimas, ahora que hace más de tres años de aquellos terribles sucesos y que las sesiones del juicio ha terminado. Y uno de los testimonios era el de un chico que arrastra y arrastrará de por vida importantes secuelas físicas, como una hemiplejía o la pérdida de un oído, pero también psicológicas. La más importante, que, según contaba en el reportaje, su entorno social -salvando la familia- le ha dado la espalda. Esto precisamente ha sido lo que me ha dejado bastante trastornado. Para ese chico, después de la experiencia que ha vivido, sufrir la soledad debe ser un golpe bien duro. Decía que sus antiguos amigos incluso le habían "eliminado del Messenger", con lo cual no me quiero ni imaginar cómo se podrá sentir. Podrá recuperar la forma física hasta cierto punto, pero la moral probablemente tardará aún más en remontar.
Tanto este chico como otra joven que aparecía en el reportaje (la cual daba toda una lección de optimismo y entereza, aun admitiendo que el estado de ánimo puede ser fácilmente variable) abominaban de aquello que vulgarmente se dice "dar lástima". Quisiera poder decirles que a mí no me la dan, sino que lo que me transmiten es la admiración que siempre he sentido por los discapacitados físicos (sea cual sea el origen de la discapacidad) que afrontan sus limitaciones hasta conseguir sobreponerse a ellas en la medida de lo posible. Quisiera poder decirle a este chico que lo que realmente me produce, no lástima, sino rabia, es que la gente le haya dado la espalda. Que, si lo desea, mi cuenta de Messenger sí está abierta a él. Que se apoye en su familia, pilar que nunca le defraudará, y que confíe en que pronto volverá a haber nombres en su agenda. Que le eche cara a la vida y siga tratando de conseguir aquello que perseguía aquella mañana de marzo, la culminación de una carrera universitaria. Que el recuerdo y las secuelas de lo que le sucedió nunca le haga decaer.
Siempre he tenido una cierta tendencia a acercarme a personas que parecen solitarias, no sé explicar muy bien por qué (a lo mejor los años de bullying en el colegio son la causa). Siempre he creído que pueden resultar gente interesante. Y algunas veces me he encontrado con unos pedazos de rana, pero otras esto ha supuesto abrir el círculo de amigos íntimos. El caso es que no puedo soportar ver a una persona marginada, a no ser que la conozca y sepa que su carácter no va en absoluto conmigo. Probablemente por eso me ha producido tanta rabia la soledad de este chico, además de por las propias circunstancias en que su vida cambió para siempre.
Es harto improbable que alguna vez llegue a conocerte, tocayo, pero no me cuesta nada enviarte un fuerte abrazo y muchos ánimos para seguir adelante. Creo haberte visto alguna vez en televisión, en uno de tantos reportajes que se han emitido sobre aquellos atentados, y creo que eres un ejemplo de vitalismo para muchas otras personas. Que algo tan solucionable como encontrar nuevos amigos no acabe contigo.
Saludos al personal.
Tarde-noche del 16 de julio de 2007
4 comentarios:
Si alguna vez te has preguntado qué tiene en común nuestra "motley crew" aquí lo tienes: "Siempre he tenido una cierta tendencia a acercarme a personas que parecen solitarias, no sé explicar muy bien por qué". BONITA ENTRADA
Gracias por el elogio a la entrada, Lazarillo. Ésta es otra de esas parrafadas que me siento orgulloso de haber escrito, aunque en esta ocasión no haya hecho publicidad de ello. Espero que ese chico remonte el vuelo; por mi parte, ya he hecho todo lo que estaba en mi mano.
Por cierto, donde puse el palabro 'solucionable' quise decir 'resoluble', que a veces parece mentira que nos dediquemos al periodismo...
Salud.
Pues a mí "resoluble" me suena a SOPAS MAGGIE --la que te quiere ayudar--
Holeta, Antonio. Doncs mira, una altra cosa que tenim en comú (les altres són la província, la llengua i el fòrum, que de les altres no en sé, jeje).
Quan he vist algú marginat, i al típic grupet de gent rient-se, sense saber motivacions d'uns per allunyar-se, d'altres per a preferir la solitud (encara que, a vegades la solitud no es tria, sen's imposa, sempre he tendit a simpatitzar amb el solitari, i preguntar a la resta per què. No cregues que la resta sap ben bé respondre eixe "per què", ja que la majoria de vegades és un líder "de pacotilla", i quatre imbècils que el segueixen (de qué em sonarà a mi això...?).
És una putada que la gent s'apartara d'eixa persona arran de canviar la seua vida d'eixa forma. No hi ha consol per això, i és duríssim, però la vida a vegades ens ofereix coladors que van llevant el sollatge i el tarquim, quedant-nos amb les "pepites" d'or.
Una salutació pegolina.
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