30 septiembre 2010

Nunca vendrás conmigo a Ferrol

Hola,

Mi ordenador sigue infectado, así que tengo que apañarme con el ajeno. Suerte que puedo, aunque ahora que termina septiembre, también cambian mis circunstancias. ¿A mejor o a peor? El futuro lo irá diciendo poco a poco. Por el momento, lo único que se me ocurre decir es que maldito sea este mes de septiembre de 2010, por el mal recuerdo que por siempre dejará.

Hace un mes decía que habían pasado dos tercios del año; ahora lo que han pasado son tres cuartos. Apenas 30 días en los que la vida ha dado un giro total y absoluto. ¿30 días? No, tan sólo apenas unas horas, las que separan la noche del 24 de septiembre del frío amanecer del 25. Maldita hora de las 7.05 de la mañana, maldito timbre del teléfono fijo, maldita noticia tan trágica y tan irreversible.

Mi padre hizo la mili en Ferrol. Se licenció en el año 1961, y desde entonces no ha vuelto a esta ciudad coruñesa que suena a puerto, astilleros y militares. Ciudad de juventud, ciudad que le dio la oportunidad de conocer otro lugar, más allá de aquellas sierras y parameras del norte de Almería en las que se nació y se crió. Ciudad entonces pujante, próspera, grande, tan distinta a lo que él había conocido hasta entonces. Ciudad en la que pasó dos años inolvidables; seguro que con algún momento malo, pero con muy buenos recuerdos en su mayoría, sin duda.

Ferrol no pasa por ser uno de los primeros destinos turísticos por lo general que vienen a la mente al pensar en Galicia, pero sí es el primero que querría pisar mi padre si volviera por esas tierras del noroeste peninsular. Y, quizá por esa simpatía familiar, también es una ciudad que quisiera visitar yo. Muchas veces he pensado en la idea de que todos juntos nos fuéramos a pasar unas vacaciones a Galicia, con Ferrol como destino principal. Me gustaría ver la sonrisa de mi padre volviendo a recorrer las mismas calles de 50 años atrás, observando los cambios producidos por el paso del tiempo.

Ojalá y para el verano de 2011 pueda cumplir ese sueño de pagar a toda mi familia unas vacaciones en Ferrol. Y haciendo el viaje en tren, por supuesto, tal y como mi padre lo hiciera medio siglo atrás. Ya no es necesario invertir en el trayecto tres días como le ocurría a él, pero no vendría mal una escala. ¿Qué tal en León, hermosa ciudad en la que se podría disfrutar de una grata visita y una más entrañable compañía? Podría estar muy bien. Sin embargo, algo faltará. O mejor dicho, alguien faltará en la foto.

Nunca vendrás conmigo a Ferrol, Miguel Ángel. Nunca podrás ver la emoción de papá al volver a pisar sus calles.

Para ti, la entrada número 200 de mi blog, recordándote de la mejor manera posible: con los Dire Straits. Sirva esta canción para expresar lo que nunca te dije a la cara: lo mucho que te quería.




Saludos al personal.

Noche del 30 de septiembre de 2010, la última de un mes que tan bien empezó y que tan amargo recuerdo deja

14 comentarios:

mapasyfaros dijo...

preciosa la entrada, preciosa...

un abrazo muy largo que te ayude a recordar que no estás solo en tu sufrimiento. besos.

marta dijo...

Muy bonito, Antonio. Tu hermano irá con vosotros a Ferrol, no tengas duda. Ya sabes lo que dicen, uno no muere mientras permanece en el recuerdo.

Ramón Sola dijo...

Muy emotivo. Seguimos acompañándote en la distancia durante estos difíciles momentos, y no exagero al asegurar que me complacería mucho que consiguieras hacer realidad ese viaje por lo que significa para vosotros.

Saludos muy afectuosos.

Mr Blogger dijo...

Hola. Son momentos duros, pero hay que ser valiente para sacar los sentimientos fuera y honrar a la gente que se quiere, tanto a los que se han ido como a los que aún nos quedan y que nos ayudarán a superar estos malos momentos, cuidarlos para no perderlos y vivir felices en la medida de lo posible.

Basseta dijo...

Se me hace un nudo en la garganta al leer tus palabras y siento muchísimo no haberme enterado a tiempo de acompañaros a todos. Tu hermano os espera en Ferrol.

Merce dijo...

Comparto todo lo que los demás te dicen. Y estoy segura de que, allá donde esté, tu hermano estará tan emocionado y agradecido como tú y como ahora lo estamos nosotros por poder acompañarte en esto.
Un abrazo.

Rosamary dijo...

Tu hermano sabe cuánto le quieres. Hay cosas que no hace falta decirlas. Es el dolor por la ausencia tan repentina.
A pesar de la distancia, aquí estamos, ya lo sabes.
Mucho ánimo y fuerza para ti y para tu familia

Trebede dijo...

Ten por seguro que tu hermano sabe perfectamente eso, aunque nunca se lo dijeses, al igual que tu lo sabes al revés, lo notas así. Es difícil no arrepentirse por decirlo de palabra más veces, pero lo que cuentan son los hechos no las palabras y estoy segiro que así se lo demostraste miles de veces.

Espero disfrutéis mucho ese viaje, que os lo merecéis, por todos.

Un abrazo fuerte

mayka dijo...

Antonio, acabas de emocionarme, ten muy claro que aunque nunca se lo dijeras, él lo sabía, ¿cómo no va a saber tu hermano lo mucho que le querías?. Vete a Ferrol, que él estará con vosotros y para en León, que aquí estamos con los brazos abiertos. Mucho ánimo para ti y tu familia.

Gloria Casado dijo...

Querido primo:

Normalmente cuando un ser querido falta sueles sentirlo, pero lo cierto es que la ausencia de tu hermano nos ha afectado mucho….


Cada vez que te recuerdo,
te veo saludando tras el cristal,
diciendo que fuera a darte un beso
que nunca te llegué a dar.

Todo son recuerdos
que de mi mente no quiero perder,
porque con tu marcha…,
también se fue una parte de mi ser.

Quizás te fuiste para algunos,
eso para mí no ocurrió,
estarás presente en muchos lugares
y sobre todo en mi corazón.

¿Por qué tú…?
¿Por qué quiso Dios que te fueras..
sin poder darte un beso
y sin decirte que te quiero…?

Quiero que a todos animes y
cuides los que en la tierra están
que yo desde aquí también lo haré,
y no dejes que nuestra estrella se apague también.

No quiero perderte y creo que no lo haré;
pues ahí quedan los buenos recuerdos
que son muestras de tu querer.



No dejes que el tiempo te pase rozando, disfruta el instante que tienes.
Sabes que nos tienes para lo que haga falta. Un fuerte abrazo. Gloria y José.

Isabel dijo...

Cosas de la vida. No me fijé en la fecha en que ocurrió, y ahora que la leo con números, me viene a la memoria que esa misma madrugada del 24 al 25 estaba yo pensando en otra madrugada idéntica pero en muy distintas condiciones. Un hospital, un paritorio, y mi hija pequeña naciendo a las 00:25 y dándome la segunda mayor alegría de mi vida, hace 20 años. Qué diferentes amaneceres, Antonio!

Soy una de las personas que piensan que los que se van, no se van del todo y nos miran. Sé que mi madre vela por mi desde donde esté, y sé que tu hermano lo hará por ti también. Recuérdalo con su música, sus palabras, sus risas y todo lo bueno que estoy segura que tenía.

Y sobre todo, sé un apoyo para tus padres. Desde mi posición de madre imagino lo que deben estar pasando.

Un abrazo fuerte, y aquí estoy para lo que quieras

Tamara dijo...

Este es un homenaje hermoso.

Es cierto que no irá con vosotros a Ferrol en un sentido físico, pero no me cabe duda de que estará con vosotros en otros sentidos. Nadie se va nunca del todo.

Un abrazo enorme. Tamara.

Anónimo dijo...

Antonio. Allá donde tu vayas, irá él.

Un beso ENORME.

CRISTINA

Antonio dijo...

Mi hermano se sentiría orgulloso si pudiera transmitirle que la entrada dedicada a él es la que más comentarios ha tenido en los cuatro años y medio que llevo con el blog abierto. Se sentiría orgulloso de la gran cantidad de gente que fue a darle el último adiós al tanatorio, que nos acompañó al cementerio, que se ha dirigido a nosotros para mostrarnos sus condolencias. Que ni siquiera se han olvidado de él ni la alcaldesa de Ibi ni el alcalde de Chirivel. Se sentiría muy orgulloso de poder saber cuánto lo echamos de menos, y cómo siempre nos acompañará. En la melancolía, pero también, y mucho más importante, en los momentos de alegría, de euforia, de optimismo, de felicidad, de satisfacción.

Espero poder escuchar por muchos años más 'Money for nothing' y tantas otras canciones que me recordaban a él. Y que, cuando haga a mi padre cumplir su sueño de volver a Ferrol, él esté con nosotros desde algún lugar. Aunque sea desde el cielo de los ateos.

Más que nunca, muchísimas gracias a todos. ¡Salud!