Hola,
Podría hacer, para despedir al mes de octubre, una entrada tan breve como esta canción:
No ha de ser ésta una entrada necesariamente corta, pero sí quisiera hacer algo parecido a lo que consigue esta maravillosa canción: concentrar el máximo contenido en el mínimo espacio posible. Ha pasado octubre. He cumplido 31 años, y ha hecho seis desde que tuve la inmensa fortuna de salir ileso de un aparatoso accidente de tráfico. Todos los que nos ganamos la vida trabajando por cuenta ajena como asalariados nos hemos quedado un poco huérfanos con la pérdida de Marcelino Camacho, mientras asistimos a un descrédito cada vez mayor de la política. Aunque hay otra pérdida, mucho más cercana, que he seguido sintiendo, cada día, cada hora, cada instante que ha pasado. Un dolor que no se ha dejado de notar, y que en momentos puntuales ha hecho incluso perder la noción de la realidad. Un error, aunque sea duro decirlo: el día a día no se detiene ante nada ni ante nadie.
No quiero ponerme pesado con lo que podría estar destinado a ser un monotema. Siempre estará presente en mi vida, pero no debe absorberla por completo. A fin de cuentas, como decía, el día a día no se para de ninguna forma, y a mí también me ha traído novedades. En forma de carga laboral, asfixiante desde algunos puntos de vista y estimulante desde otros, dependiendo del momento y, más aún, del tema a tratar. Nuevas responsabilidades, nuevas experiencias, otra vez vuelta a empezar, con nuevos interlocutores y nuevos asuntos que reflejar en el papel. Y, también, el comienzo de una nueva incursión en la docencia:

Espero que mi compañera Isabel Ramón, autora de esta fotografía, no se tome a mal el que haya decidido colgarla aquí. La captó hace unos días, mientras exponía a los alumnos del Taller de Periodismo Local que co-imparto en la Universidad de Alicante un ejemplo de lo que considero una manera digna de presentar un tema de ámbito exclusivamente local, un asunto que despreciarían los grandes medios de comunicación y que, en cambio, puede ser de gran trascendencia para los lectores interesados en saber lo que ocurre en su entorno más próximo. Les mostraba el ejemplar del pasado 21 de septiembre de La Opinión-El Correo de Zamora, un periódico amigo que, desde mi punto de vista, es un perfecto exponente de lo que trato de explicar en el curso: la importancia de las noticias de ámbito local, y la trascendencia que se les puede dar si están bien presentadas. En este caso concreto, se trataba de una noticia sobre un posible error en el catastro, que asignaba al municipio de Morales del Vino 367 hectáreas pertenecientes a las localidades vecinas de El Perdigón y Cazurra. Según las últimas cifras de población, en estos municipios residen, respectivamente, 2.634, 753 y 81 personas. Cifras irrisorias para las grandes cabeceras que cuecen los entresijos de la política, pero que cuantifican igualmente posibles lectores de prensa, a los que no creo que se deba despreciar.
El curso habla del periodismo local y comarcal en la provincia de Alicante, pero para la clase introductoria consideré que ese ejemplo de Zamora era muy práctico. Y, sinceramente, me gustó observar cómo, al menos de manera aparente, los alumnos captaban el mensaje. Cómo para los vecinos de El Perdigón que de repente ven sus fincas incorporadas a otro municipio, y para el Ayuntamiento de la localidad, un tema de ese calado cobra tanta relevancia. Satisface el hecho de percibir que has transmitido de manera satisfactoria aquello que tratabas de comunicar, y te hace disfrutar con lo que estás haciendo.
El amargo inicio del otoño de 2010, con todas sus cosas malas, también me ha dado una lección positiva: ante el vacío que me da la ausencia del ser querido que nunca volverá, me reafirmo en mí mismo. Sé, más que el 24 de septiembre, quién soy, qué pienso y a qué quiero dedicar mi vida. Tomo prestadas las palabras de Marcelino Camacho, con permiso de su memoria: "Si uno se cae, se levanta inmediatamente y sigue adelante".
No sé si al final me he extendido más de la cuenta, pero, en todo caso, ya que he empezado con U2, también quería acabar con ellos. Hace algunos años realizaron una versión de todo un clásico, Everlasting love, que me parece muy apropiada para terminar. Porque, efectivamente, hay amores que duran para siempre. Como los fraternales, aunque nunca más puedas tener a esa persona físicamente a tu lado.
Saludos al personal.
Paso del 31 de octubre al 1 de noviembre de 2010
2 comentarios:
Levantarse, Antonio, levantarse... No hay muchas más alternativas. Me alegro de volver a leer tus palabras por aquí, y me alegro que ese periodico amigo esté a tu lado en tus labores docentes... Seguro que no te defrauda. ;-)
Cristina
Se te ve bien y alegre en la foto. Me alegro. Un abrazo.
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