Hola,
Después de mes y medio sin escribir, es probable que la mayor parte de los seguidores habituales que ha tenido esta bitácora desde sus inicios pensaran que acabaría muriendo de inanición. Y no sé hasta qué punto estaban en lo cierto, porque la desgana hacia el mantenimiento del blog ha sido notablemente alta en las últimas semanas. Sin embargo, hace unos días, echando un vistazo a varias entradas antiguas, pensé que no tenía por qué dejar que este rincón de la red cayera sin más en el olvido. Son ya cinco años contando peripecias -se han cumplido precisamente este mes de mayo que ahora está a punto de finalizar-, y tal vez sea demasiado triste olvidarlos sin más. Y tampoco quiero matarlo, de la misma manera que no me gusta mandar al otro barrio a los personajes de mis relatos literarios.
Cinco años en los que podría haber hablado de política, de periodismo, de viajes, de música, de curiosidades geográficas... y que he invertido principalmente en explicar el desarrollo de mi vida. Con frecuencia pienso que es un poco temerario hablar tanto de uno mismo, aunque afortunadamente hasta el momento este blog no me ha creado ningún problema serio, y espero que así siga siendo. He procurado moderarme en más de un aspecto, precisamente por eso de que esto puede verlo cualquiera. Quizá eso ha constreñido un poco los contenidos, pero he tratado de que fueran siempre lo más amenos posibles y, al mismo tiempo que entretenía -o aburría- al personal narrando mis fortunas y adversidades (cual Lazarillo del Riu de les Caixes), he ido dejando pinceladas de esos temas que he citado antes y todos los demás que han venido a cuento. Cinco años ya. Qué pronto pasan.
Muchas cosas han cambiado en mi vida desde mayo de 2006. Algunas, para bien; otras, para el signo contrario. Pero dado que lo peor no va a cambiar por mucho que me empeñe, mejor me quedo con todo lo positivo. Tranquilíceseme el personal, que no voy a hacer una enumeración, sino que únicamente citaré lo más destacado: toda la gente que he conocido en estos cinco años, todos los lugares nuevos que he visitado y todos esos vínculos que ya existían en mayo de 2006 (personales o de cualquier otro tipo) y que se han reforzado en este tiempo. Contando con eso, no es que lo malo deje de existir, pero sí duele mucho menos.
Una de esas cosas malas, y que veo que han ido a peor en estos cinco años, es el contexto general en el que me desenvuelvo. Observo las primeras entradas del blog y veo que me quejaba por cuestiones que ya que volvieran a estar como entonces. Pero no. El pasado, en este caso, no vuelve. Me veo igual que en mayo de 2006, o peor aún: más atado de pies y manos, enjaulado como las aves de la foto que inaugura esta entrada. Y no estoy solo en esto: dentro de la jaula hay cada vez más gente que progresivamente pierde autonomía para poder hacer con su vida lo que estime oportuno. Hace cinco años pensaba que tal vez a los 30 mi situación sería diferente; ahora que ya se vislumbran los 32 en el horizonte, me entra la risa floja cada vez que me acuerdo de eso. Es evidente que quien no tiene padrino no se bautiza; era así en 2006, y en 2011 aún con más intensidad. No obstante, hay que evitar el victimismo, un error al que puede conducir la apatía: nada puede esperar quien se esté quieto. En lugar de eso, mejor autoaplicarse una buena campaña de marketing, y hala, a venderse como es debido.
El problema es que si te rebelas puedes verte jugando con fuego en menos de lo que canta un gallo, y quizá acabar como éste, que ya tiene dictada su sentencia de muerte aunque la pena capital todavía no se ha ejecutado. El bicho de esta imagen se lanza a picar a quienes acuden a darle la comida, y por eso se ha ganado la animadversión de sus dueños y todo apunta a que en cuestión de semanas acabará convertido en producto alimenticio para hacer caldo de puchero. Y algo parecido -haciendo el debido símil-le pasa a todo el que alza la voz más de la cuenta en el momento inadecuado. Así de triste.
Desconozco la fecha exacta de emisión de esta magistral intervención de la bruja Avería, pero está claro que tuvo que ser entre 1984 y 1988. Y por qué será que, si no hubiera conocido La bola de cristal y no hubiera visto nunca a los Electroduendes, diría que este espectáculo de títeres fue grabado anteayer y que habla de la más rabiosa actualidad. Por qué... Y por qué me ocurrirá también con este otro vídeo, por qué...
Cinco años de Deformación profesional. Cuántas cosas han cambiado desde entonces. Y cuántas no. Cuántas veces tengo la sensación de que La Bola de Cristal fue un programa rompedor y a la vez visionario...
Saludos al personal.
Tránsito del 30 al 31 de mayo de 2011
3 comentarios:
Felicidades por los 5 años. Algunos seguimos por aquí, como ves.
Sip, y entramos a echar un ojo de vez en cuando. Los blogs en general se mueven menos porque para chorradillas y cosas breves ahora se usa feisbú y twiter. Han bajado en cantidad y frecuencia pero (en mi opinión sobre los que sigo habitualmente) han subido en calidad, son más elaborados. Además sirven de archivo histórico, da gusto leer entradas antiguas (nostálgica que es una).
Felicidades por estos cinco años; que vengan muchos más, que aquí estaremos ;)
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